Como se ve, nos pasamos por el arco de triunfo las previsiones meteorológicas que daban agua a retorcer.
Pues bien, ni una gota en todo el día.
La parte más fría, como preveíamos nosotros, el alto de la Colladona.
Aquí, Davicero se despide de nosotros pues tenía que ir a casa tempranín. ¡¡Y se fue sin dejarme poner como melodía de mi móvil el sonido de su Ducati...!!!
