Kawasaki GTR 1400PruebaRedactor: Alfonso
Hace algún tiempo Alfredo Alonso, probaba esta moto para La Nueva España y como es costumbre en él, hizo una exposición certera y diáfana y políticamente correcta, enseguida que nos vimos me habló de la moto y si podía la probase, así que un día que pasaba por Ovimoto le insinué la posibilidad a Juanjo y la puso a mi disposición, por ello quisiera dedicarle a Alfredo mis impresiones.

La moto que me correspondió era de color negro brillante con muy pocas piezas que sobresaliesen de este color, algunos cromados y el espectacular cuadro de instrumentos.

Cuando te acercas a ella, la moto promete, amplia y compacta de la parte delantera, bastante ancha y con mucho empaque, el asiento de dos alturas con el delantero regulable, existiendo además otro completo de menor mullido, que achica la altura unos centímetros a costa de algo de dureza. Las maletas altas, muy altas para dejar libre el escape,- de nuevo diseño muy bonito y silencioso-, y el cardan por el otro lado. La verdad es que la moto impone y si te aproximas y lees lo de los 1400 como que te acongoja un poco, sabiendo como se las gasta Kawasaki con sus motores mas potentes.

Recogí la llave y me acerqué para poner el contacto, este tiene un sistema de seguridad de doble mando que si te faltase uno de ellos, como que no va a poder ser lo de ponerla en marcha, yo suerte tuve que Chicho pasase por allí en ese momento,- gracias Chicho-, que me explicó su funcionamiento y la bicha rugió, el bello cuadro de mando tiene todo tipo de información a excepción de marcha engranada, consumo, consumo instantáneo, velocidad absoluta, velocidad media, en fin de lo mas completo. Yo terminaba de bajarme de mi brío 81 y que quieres que te diga.

Como explicamos mas atrás la moto resulta alta, al tratar de pasar la pierna por encima de las maletas y dificilmente se librará de alguna raya de tú zapato, pero lo que son las cosas cuando has subido varias veces, casi como sin querer ya no pegas. El cuerpo debes echarlo muy hacía adelante para librar las maletas, pero debes de tener cuidad no estrellarte con el cristal de parabrisas, así que el pecho al depósito de gasolina y arriba, repito lo dicho para las maletas, cuando has hecho esta maniobra varias veces resulta muy sencillo.

Ya estamos encima, soltamos embrague,- muy suave de manejar-, y a la vez que la moto se mueve se van esfumando los kilos,- tampoco son demasiados comparados con otros barcos-, y enseguida te das cuenta que la parte delantera es muy firme y se lleva sola, confieso que soy muy precavido y todo el tiempo que anduve ese día me dediqué a asegurarme, lo primero que hice fue entrar en Oviedo,- ciudad muy amable con la motocicleta-, y me doy cuenta que tampoco cuesta tanto andar entre el tráfico en ciudad. El cambio está bien dispuesto para callejear con sus tres primeras relaciones asequibles y con unos bajos poderosos que te sacan de cualquier apuro, ahora bien, hay que olvidarse de viajar entre las hileras de coches y aprovechar cuando el campo está abierto para ganar posiciones y situarte en bueno posición.
La moto me la entregaron con 250 cc de gasolina así que aporté unos 19 litros para el llenado que con un consumo muy moderado para lo que es, vas a poder andar cerca de trescientos kilómetros en una conducción racional.

Este segundo día tomamos rumbo al festival de Queso de Gamoneo en Benia de Onís y kilómetro a kilómetro le vas cogiendo confianza, debo decir, en esta ocasión me acompañaba mi mujer, cosa que no es muy normal con otro tipo de motos, el motor casi ni se oye y cuando solicitas al acelerador empuja con coraje y decisión, apenas si te das cuenta que estás llevando una moto con cardan una vez estás en ruta. Viaje dentro de los límites legales (como siempre) y en un periquete Cangas, parada a visitar la iglesia y reemprendemos la marcha hasta el festival. Parada a recoger alguna muestra del extraordinario queso y emprendemos la marcha hacia el Ortiguero donde pensábamos comer y así lo hicimos.
Mientras el personal tomaba el cafetín en la terraza, Fredo, Héctor y un servidor, bajamos las Estazadas hacia Cabrales para sacar alguna foto. Primero cogió la moto Héctor y yo bajé la suya y una vez abajo, fue Fredo el que se hizo con la Kawasaki y hacía una subida hasta Ortiguero. Yo quedé para el final y pensé o ahora o nunca, así que me acomodé un poco hacia delante en el sillón y empecé a meter caña. Lo primero que notas, es precisamente eso, que no notas nada, unicamente que aquello se desplaza a todo meter, en las primeras curvas entré con algo de recelo pues al mover de un lado a otro, la presencia de la parte delantera se hace notar, por una parte su volumen al balancear de un lado a otro , pero al mismo tiempo te das cuenta de que las horquilla invertida de gruesas barras, ( creo que 45 mm) aguanta todo lo que le eches y si te has colado los potentes frenos delanteros te pondrán en el sitio. Debo decir que disfruté como un niño en un charco, tanto que después de hacer las fotos, aún me permití bajar nuevamente e intentar el “un poco mas”, soberbia. Los comentarios de Fredo y de Héctor iban en el mismo sentido, la moto se deja llevar y se extraña poco al cogerla por primera vez, la encontraron potente, segura y muy bonita.

El regreso fue por Posada de Llanes, Ribadesella y desde allí hacia Colunga y Villaviciosa. La carretera a partir de la villa del Sella es cualquier cosa menos apropiada para este tipo de motos y fue precisamente por eso que la elegimos. En ella se encuentran curvas de todos los radios y medidas, con buen asfalto, con otro no tan bueno y algo malo, así que la prueba iba a resultar completa. Hay motos más apropiadas para andar por este tipo de carreteras, pero puedo asegurar que en ningún momento eché en falta nada, la GTR 1400 se comportó por esta “ratonera” vía con la misma dignidad que lo hiciera durante todo el día, así que pensé, si no vas más mas rápido es que tú técnica no te lo permite. En la subida a La Campa me apliqué un poco y más de lo mismo, su motorazo está presente en todo momento, incluso en algún apuro donde al reducir y acariciar el freno delantero se pone en su sitio al instante, aún en el caso de que se encuentre algo inclinada.
En Lieres entramos en la autovía que se supone es su “ medio natural”, la moto aquí se convierte en un trasatlántico que te aleja de cualquier sensación que no sea la comodidad, no soy piloto de autopistas, pero de vez en cuando agrada mucho esa sensación de poderío y “tranquilidad” que aportan motos como esta Kawasaki que se siente la reina del Gran Turismo.
Aún estuvo a mi disposición algunos días más, la verdad hasta que quise, pues la gente de Ovimoto son auténticos profesionales y gustan de que sus clientes se sienta a conforme. En este tiempo la utilicé en mi vida diaria y su gran comodidad, su empaque y su llamativa presencia, te hace sentir a gusto e importante, poca gente a tú lado no desvía la mirada hacia ella y claro, algo te toca a ti.
Subirla y bajarla del caballete que acompaña a la “pata cabra” es cosa de niños y si quieres hacer una escapada rápida que no necesites nada que acarrear, le retiras las maletas y se convierte en una turismo y “con muy mala leche”. Los menos de 17000 euros que piden por ella, no vamos a decir que sea poco, pero otros piden más y no creo que sean superiores.